¿De qué manera cambiaron sus perspectivas como resultado de sus experiencias de trabajo con otras personas?
Si bien sólo he tenido a CAS como
materia los últimos dos años, el hecho es que, sin darme cuenta, desde que
entré al colegio en octavo grado he estado constantemente realizando
actividades CAS. Desde chica juntaba ropa para que los chicos más grandes
llevaran a la Misión, he embalado y cargado cajas al camión que iría a Yapeyú.
Todo lo hacía de manera feliz, pensando en que todas aquellas cosas irían a
familias que realmente lo necesitaban.
Con las actividades CAS que he
realizado durante toda la secundaria mis perspectivas sobre como ver la vida,
la felicidad y el mundo han cambiado muchísimo.
Antes vivía en una burbuja, no conocía otras realidades, sabía que había
gente humilde, que carecía no solo de cosas materiales pero amor también, pero no lograba terminar de imaginarlo. El
año pasado por suerte pude ir a La Misión, y fue algo realmente impactante. Nos
encontramos en un pueblito con mucha gente bondadosa y honesta, gente que no
tenía una gota de egoísmo. Íbamos a las casas a llevar cosas y nos recibían con
sonrisas, y muchas veces preferían que les diéramos las cosas que le llevábamos
a gente que estaba peor que ellos. Ahí la mente se me abrió, cambio. Pensaba,
¿Cómo puede ser que nosotros estemos constantemente quejándonos por no tener el
último celular, compu, o ropa, y esta gente, que no tiene nada, no acepta y
prefiere darla a los otros? Era algo emocionante, ver lo bondadosa y generosa
que era esta gente.
CAS no sólo me ayudo a cambiar
mis perspectivas en cuento a las distintas realidades que se viven sino también
en cuanto al trabajo en equipo. En la mayoría de las actividades CAS el trabajo
en equipo fue de suma importancia. Tanto en actividades para con la Misión (armado
de cartucheras, decorado de cuadernos y embalaje de cajas, censo, y
distribución de bolsas), sino también en actividades deportivas, como fue el
Cross Country de 3000 m en el St. Paul’s que corrimos este año. Fuimos sin
esperanzas de ganar, porque algunas chicas que eran realmente buenas corriendo
estaban lesionadas, y sin embargo, poniendo lo mejor de cada una pudimos salir
campeonas. Antes no me gustaba trabajar tanto en grupo, me gustaba hacer todo sola,
creyendo que era lo mejor, pero estas experiencias realmente me demostraron que
trabajando en equipo y dando lo mejor de uno por el bien del equipo se puede
lograr lo que sea.
Ayudar a chicas de grados
inferiores con inglés fue otra de las actividades provocaron un cambio en mi.
Al principio tenía miedo de fallar, de que no me salieran ejemplos fáciles, que
no me entendieran, o no llevarme bien. Sin embargo nada de esto sucedió, con el
tiempo fui ganando confianza con las nenas a las que ayudé. Esto me ayudo a
abrirme más y poder expresarme con mayor facilidad. Además me demostró que ayudando se puede
llegar a ser realmente feliz. Cada vez que a ellas les iba bien en algún examen
u oral me llenaban de alegría, tan sólo con sus gracias me ponían feliz.
Para concluir, creo que la
mayoría de las actividades CAS han logrado cambiar mis perspectivas sobre el
trabajo en equipo, la vida, y el ser feliz. Me di cuenta que el trabajo con
otras personas, y el dar a los demás es algo que realmente puede hacernos
sentir llenos y felices.
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